08032014

A finales de febrero llamaron a la puerta (pasa con tan poca frecuencia que se me olvida cómo suena el timbre). Era el piscinero. Que si le prestaba un libro. Se aburre tantas horas frente a la piscina sin poder bañarse. Dice que le gustan los libros de Historia. Lo lamento, pero yo solo te puedo ofrecer Filosofía, ensayo y novela. Le he mostrado varios, entre ellos uno de los que disfrutábamos, los pelaos y yo, en la asignatura de Historia social de la Ciencia: Vida de Galileo, de Bertolt Brecht, y al final se ha decidido por Alfanhuí. Aquí van a acabar leyendo a Ferlosio hasta las piedras.

Esta semana bajé a la piscina a darme un cole y me dijo que le estaba gustando:

– Chévere la lectura, ya voy por la mitad, está bacano: como que mezcla la realidad con la imaginación del niño.

Ya en el agua, vi cómo sacaba el libro y seguía leyendo.

industrias-y-andanzas-de-alfanhui

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